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Por Hellen Nyirenda Chauluka, periodista
Desde el ámbito rural hasta las salas de juntas de cualquier ciudad, las malauíes se están liberando de las cadenas de la tradición y abrazando el espíritu emprendedor y el liderazgo. Con cada kuacha que ganan no solo cambian vidas, sino que están forjando el futuro de la nación. Mientras el país se esfuerza por alcanzar la Agenda 2063, el empoderamiento de las mujeres ya no es una opción, sino una necesidad. Y para visualizarlo sirven dos historias.
Ngabaghila Chatata, científica social de formación y agroempresaria por vocación, es cofundadora y directora general de Thanthwe Farms, con sede en Lilongüe, donde trabaja en la transformación agrícola y la incubación de empresas. Emprendió este viaje para contribuir a que Malaui pueda alimentarse por sí mismo. Su sueño comenzó con una simple pregunta: «¿Por qué se importan hortalizas cuando podemos cultivarlas localmente?». Con el apoyo de su marido, empezaron a desarrollar la idea y en 2013 se registraron como empresa familiar: «Desarrollamos Thanthwe Farms utilizando enfoques climáticamente inteligentes –incluidos invernaderos y riego–, al tiempo que recibíamos a visitantes y estudiantes en nuestra granja-modelo para ayudar a cambiar mentalidades. La agricultura puede ser un negocio moderno», afirma Chatata. En noviembre de 2015 se centró por completo en el negocio, un paso que le ayudó a acelerar su crecimiento: Thanthwe es un centro de recursos abierto a aspirantes a agroempresarios, estudiantes y pequeños agricultores. Apoyan el aprendizaje a través de formación, incubación y prácticas. También ha aprendido la importancia de cumplir la normativa, la credibilidad y la creación de sistemas que puedan desarrollarse más allá de la fundadora: «Encuentra tu nicho y sé creativa, utiliza métodos climáticamente inteligentes siempre que sea posible, piensa en el valor añadido y los estándares de calidad desde el principio, sigue aprendiendo y rodéate de apoyos», sostiene Chatata.

Conceptor Bamusi, por su parte, ha logrado un gran avance en materia de competencias técnicas e innovación. Como directora del centro regional del sur de Malaui de la Autoridad de Formación Técnica, Empresarial, Profesional y Educativa (TEVETA, por sus siglas en inglés), avanza con paso firme en el empoderamiento de los malauíes, especialmente de las mujeres y los jóvenes, dotándolos de las habilidades y los conocimientos necesarios para impulsar el crecimiento y la transformación económica.
Originaria de Mangochi, un distrito donde las niñas son intercambiadas por la dote y las aulas se vacían a medida que los matrimonios precoces se llevan por delante el futuro de las jóvenes, Bamusi es la impulsora del Instituto Técnico Comunitario de Kasama y de algunas infraestructuras del Instituto Técnico Comunitario de Nkhatabay. «Uno de los logros más notables fue cuando formamos en instalaciones solares a mujeres que, posteriormente, pusieron en marcha en una escuela primaria y en el centro de salud de Nkhatabay», afirma Bamusi. En el proceso de empoderar a las mujeres, su oficina ofrece becas a niñas que estudian en centros técnicos de Malaui. Además, proporciona orientación profesional a alumnos de Primaria y Secundaria.
Mientras Malaui traza su camino hacia un futuro económico más prometedor, las historias de mujeres resilientes que rompen barreras y superan los techos de cristal sirven como testimonio de la transformación que genera el empoderamiento. Con cada habilidad adquirida, cada negocio puesto en marcha y cada reto superado, las malauíes no solo están liberando su propio potencial, sino el de sus comunidades, de su país y el de un mañana más prometedor para las generaciones venideras. El viaje ha comenzado y el futuro es femenino.