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Por P. Bernard Domara Komlan Alagbé, director del Instituto
para la Transformación Social de la Universidad de Tangaza,
desde Nairobi (Kenia)
La encíclica Laudato Si’, publicada por el papa Francisco en 2015, invita a una conversión ecológica para revertir la grave crisis ambiental que sufre nuestro planeta. En 2021, espoleados por las reflexiones siempre actuales de este texto, desde el Instituto para la Transformación Social de la Universidad de Tangaza, que dirigimos los Misioneros Combonianos, asumimos el reto de convertirnos en una «universidad Laudato Si’». El primer paso fue movilizar a los estudiantes para una mejor gestión de los residuos. En los talleres de sensibilización recordábamos que «la basura solo es basura cuando la desperdicias». Poco a poco, los residuos generados por la universidad fueron reimaginados como un recurso valioso.
A través de un sistema organizado de recogida y gracias a la implicación de los alumnos, hemos logrado recoger hasta la fecha más de 2 500 kilos de plástico, 3 000 kilos de papel y una cantidad impresionante de residuos orgánicos –cerca de 30 toneladas– que han sido reconvertidos en abono ecológico.
El éxito de la gestión sostenible de los residuos nos llevó en 2024 a iniciar el proyecto de la Granja Laudato Si’ en la zona masái de Kisaju. Lo que antes era un terreno infrautilizado y descuidado se ha transformado en un ecosistema vibrante y en una empresa generadora de recursos gracias a la producción de hortalizas ecológicas que se venden al personal de la universidad, a la comunidad que gira en torno a ella y a localidades cercanas.
Aunque el proyecto ha crecido de manera lenta, en la actualidad cuenta con bancales elevados en los que hemos instalado el riego por goteo. Este sistema de producción agrícola facilita el drenaje y el trabajo de los operarios. Aquí producimos hortalizas autóctonas y cultivos resistentes a la sequía, junto a los que hemos implementado sistemas ganaderos integrados de ovejas, conejos y pollos. También se han plantado árboles frutales de diferentes especies y se ha puesto en marcha un proyecto de apicultura para facilitar la polinización y la producción de miel. En enero de este año terminamos la construcción de los sistemas de recogida de agua de lluvia que nos ayudarán a reducir la dependencia del agua del pozo.
Esta granja es un ejemplo de economía circular en acción. Los residuos orgánicos de la universidad se compactan y se devuelven al suelo como estiércol rico en nutrientes. También el ganado entra en ese ciclo y toda la materia orgánica generada se convierte en valiosos insumos. Nada se desperdicia.
Pero la granja es, sobre todo, un aula viva, un centro donde la teoría se encuentra con la práctica. De manera regular se organizan sesiones de formación donde los estudiantes de la Universidad de Tangaza y otros grupos de visitantes aprenden técnicas de agricultura sostenible, incluyendo métodos de utilización del agua para mejorar la retención de la humedad del suelo y la resiliencia contra el cambio climático. Estas prácticas innovadoras, que desafían y mejoran los enfoques agrícolas convencionales, están inspirando a muchas personas a implementar iniciativas similares en sus contextos particulares. Nuestro proyecto está provocando un efecto dominó en la transmisión del conocimiento.
La recepción, el pasado mes de julio, del Premio Henri de Laulanié, que reconoce las iniciativas agroecológicas lideradas por estudiantes que generan beneficios tangibles para las comunidades, nos confirma en la solidez de este proyecto educativo agroecológico.
Sin embargo, a pesar de los avances logrados, aún queda mucho por hacer. Uno de los retos es el transporte tanto de las frutas y verduras como del abono orgánico que generamos en Tangaza. Hasta ahora utilizamos motocicletas y autobuses públicos, lo que hace más lento, poco fiable y costoso dicho transporte, además de robar tiempo a los estudiantes y al personal de la granja que se ocupa de la producción y de la divulgación comunitaria.
Por este motivo, aprovechamos la oportunidad que se nos ofrece para solicitar apoyo a los lectores de MUNDO NEGRO y poder comprar un triciclo eléctrico que contribuya a garantizar que los productos recolectados lleguen en buen estado tanto a la universidad como a los mercados locales. Nuestra opción por un transporte eléctrico tiene que ver con el espíritu ecológico de todo el proyecto.
Una vez analizadas nuestras necesidades, solicitamos el equivalente a 5 000 euros que nos permitirán la compra del vehículo, su matriculación y el mantenimiento durante los primeros meses. Después, ese gasto se sufragará con los ingresos que genera la granja. También nos permitirá rotularlo con nuestra imagen corporativa para que sea un reclamo publicitario en la zona.
MUNDO NEGRO ha asumido el proyecto de adquisición de un vehículo eléctrico para la Granja Laudato Si’, en Kenia.Necesitan 5 000 €.Vuestra generosidad lo hará posible.
Este es el sexto año que desde MUNDO NEGRO proponemos a nuestros lectores asumir un proyecto misionero. Su colaboración ha hecho posible la renovación de dos escuelas, en Zambia y Etiopía, ha impulsado una unidad agropastoral en Benín, ha permitido la formación de catequistas en Uganda y el desarrollo de la pastoral penitenciaria en las cárceles de Kenia.
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