Otro más en la lista

en |




La RDC es el octavo país africano que acoge a migrantes rechazados por Estados Unidos.



Los obispos congoleños han manifestado su preocupación por el acuerdo alcanzado por el Gobierno de su país y EE. UU. para acoger de manera temporal a migrantes expulsados del país norteamericano. El 5 de abril, el portavoz del Ministerio de Comunicación y Medios congoleño, Patrick Muyaya Katembwe, lo presentó como expresión del compromiso de la RDC con «la dignidad de las personas y la solidaridad internacional». El 17 de abril el Gobierno de Kinshasa anunció la llegada de los primeros 15 expulsados, siete de los cuales eran de nacionalidad peruana.

Aunque la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) no se ha pronunciado, algunos de sus miembros sí lo han hecho a título individual. Uno de ellos, Mons. Etienne ­Ungeyowun, obispo de Bondo y vicepresidente  primero de la CENCO, ha mostrado su escepticismo. En declaraciones a MN, el prelado ha señalado que «la población se ha mostrado sorprendida ante la decisión de acoger migrantes en un país marcado por la inseguridad y la falta de infraestructuras». Y ha añadido: «Debido a nuestra fragilidad, el país se ve obligado a aceptar todas las propuestas de Estados Unidos para salvaguardar un poder que se ve amenazado por la rebelión apoyada por Ruanda. En la actualidad, la prioridad debería ser la seguridad de la población, con millones de desplazados internos y refugiados. Son ellos quienes sufren en nuestro país, y antes de proteger a otras personas venidas de fuera, sería a ellos a quienes habría que proteger ante todo», ha insistido el obispo.

La política migratoria estadounidense ha establecido acuerdos con al menos ocho países africanos para la acogida temporal de personas que no cumplen los requisitos necesarios para permanecer en suelo americano. Además de la RDC, forman parte de la lista Esuatini, Ghana, Ruanda, Sudán del Sur, Uganda, Camerún, ­Guinea Ecuatorial, Cabo Verde y Liberia.

Las tensiones entre el Gobierno de Kinshasa y la Iglesia católica son una constante en la historia reciente del país. Ambos actores mantienen una relación ambigua en la que se suceden períodos de buena cooperación con otros donde se producen discrepancias entre ambos o, incluso, actitudes de claro desencuentro en cuestiones claves. Un ejemplo de esto último es la oposición de la Iglesia católica al acuerdo firmado el pasado 4 de diciembre entre Washington y Kinshasa sobre la explotación de minerales críticos (ver MN 721, p. 8). El presidente de la CENCO y arzobispo de Lubumbashi, Mons. Fulgence Muteba, calificó dicho acuerdo de «colonialismo económico» y denunció con vehemencia un «desequilibrio geoestratégico» y la existencia de «cláusulas confidenciales» no conocidas por la opinión pública, como la «cesión de recursos minerales por un período de 99 años» a Estados Unidos. Sus declaraciones provocaron un gran revuelo en su momento, por lo que Patrick Muyaya instó al prelado a «decir la verdad a los fieles». 

En las últimas semanas, el cardenal Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo de Kinshasa, criticó en su mensaje de Pascua a las autoridades del país por su «falta de lucidez en la acción pública».


En la imagen, Patrick Muyaya, portavoz del Ministerio de Comunicación y Medios de la RDC, durante una comparecencia en Bruselas. Fotografía:
Benoit Dopagne/Getty


Colabora con Mundo Negro

Estamos comprometidos con la información sobre África

Si te gusta lo que hacemos, suscríbete a nuestra revista o colabora con nuestro proyecto