Isaak Begoña recomienda «Un solar abandonado», de Mohamed El Morabet

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Recién aterrizado de una residencia artística en Saint Louis (Senegal) promovida por la Fundación Waaw, Isaak Begoña ha publicado Los perros de Tánger, un libro en tres idiomas sobre la ciudad marroquí. Además de escribir, es profesor y traductor.

Portada del libro recomendado

¿Por qué leíste el libro que nos recomiendas?

Hay tanta oferta que a veces solo tienes tiempo de fijarte en los elementos externos. En este caso me gustó el título, quizá porque la última crisis dejó muchos solares abandonados de todo tipo: culturales, urbanísticos, en la sanidad… Por otra parte, siempre me ha gustado la literatura del norte de África: Chukri, Tahar Ben Jelloun…

¿Conocías al autor?

Pues mira, cuando compré el libro no sabía quién era. Curiosamente, tenemos amigos en común y ahora le conozco personalmente.

Y escribe en español…

Sí, es uno de los pocos autores que no escriben en su idioma. De hecho, su lengua materna es el tamazigh, una lengua bereber que durante mucho tiempo fue solo de tradición oral. Para los que intentamos escribir, ser capaz de completar una novela con ese dominio en un idioma que no es el tuyo me parece de otro mundo. Martin Amis decía que el mejor escritor en inglés era Nabokov, cuya lengua materna era el ruso. Para mí es asombroso.

¿Va de la crisis?

No. Se trata de un viaje como excusa para lo literario. Con una amiga comentaba que parecía un viaje de Alhucemas (Marruecos) a Blanes, la patria chica de Bolaño. Aunque, en realidad, el personaje principal va desde Madrid a Alhucemas para el entierro de su abuela. 

¿Te conmovió?

Sí. Sobre todo por cómo relata la relación del personaje con su abuela. Durante el viaje recuerda su infancia con ella y cómo siendo una mujer tan humilde, no sabía leer ni escribir, supo transmitirle el amor por la literatura. Está escrito con ternura, y llega a conmover al lector.

¿Cómo es el estilo?

Me recordó a Camus. Es directo, con frases sencillas y muy filosófico. Me gustó mucho el alegato en defensa de su cultura oral y todo este tema de los story-tellers, los cuentacuentos, los griot, la gente que en África, y eso es algo que vi en Senegal, va contando historias de pueblo en pueblo y mantienen viva una tradición oral que aquí, en Europa, quizá se ha perdido.

¿Te ha servido como escritor?

Sobre todo quería señalar que cuando pasas la última página te dan ganas de ponerte a escribir. Me pasa con mis escritores favoritos.

¿Por qué lo recomiendas?

Tengo que decir que he encontrado en él muchas de mis obsesiones literarias. Está Bolaño y hay muchos guiños a Albert Camus. Y tiene un aire tan mediterráneo que podría ser en cualquier otro lugar de la cornisa del norte de África, con elementos de las culturas magrebí, bereber, etcétera. Es un libro eminentemente literario, y creo que ahí radica su belleza. Lo literario está presente desde la primera página. Se lo recomiendo a la gente a la que le gusta la literatura, a quien le gusta viajar y a quien esté interesado en la cultura marroquí.

Fotografía: Gonzalo Gómez
Colabora con Mundo Negro