Signo de los tiempos

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EDITORIAL DEL NÚMERO DE ENERO

El año 2020 ha sido un annus horribilis, en el que la pandemia ha agudizado las injusticias que ya existían. No se sabe lo que deparará 2021. Tendremos que afrontarlo sin fatalismos ni determinismos porque necesitamos creer en el libre albedrío y en nuestra capacidad para construir un mundo más acorde con nuestros deseos profundos de plenitud. El injusto sistema neoliberal nos engaña haciéndonos creer que las cosas son como son y que no es posible cambiarlas, pero sí hay alternativas y es imprescindible aplicarlas porque está en juego la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Los misioneros, y cualquier persona de buena voluntad que quiera sumarse, avistamos un camino a seguir en la última encíclica del papa Francisco, Fratelli tutti. Tendremos que apropiarnos del texto, meditarlo, confrontarlo y llevarlo a la vida. Y hacerlo –como el mismo Francisco apunta en el número 142 de la encíclica– prestando atención a lo global sin perder de vista lo local, que nos hace caminar con los pies sobre la tierra.

Años atrás, los Misioneros Combonianos elegimos como una de las opciones prioritarias de nuestra Misión en España acoger, proteger, promover e integrar a personas subsaharianas, sin excluir a otras. Su presencia entre nosotros es un signo de los tiempos. No están aquí ocasionalmente a causa de una emergencia, sino que su presencia es una de las consecuencias del sistema perverso en el que vivimos, un fruto amargo del pecado del sistema económico-financiero y militarizado que fabrica pobres y crea desequilibrios cada vez más insoportables. Acompañar a las personas migrantes nos exige, por tanto, un compromiso de denuncia constante del egoísmo del sistema y, al mismo tiempo, la cercanía a las personas concretas que encontramos en nuestro camino.

Aunque siempre han estado presentes en MUNDO NEGRO, en 2021 nos acercaremos un poco más al África que está aquí, al mundo de las personas migrantes que viven entre nosotros y a la hospitalidad –e -inhospitalidad– que les brinda nuestro país. En el número de enero dedicamos un reportaje a la Asociación AMANI de Granada, que es un ejemplo de gratuidad, entendida como «la capacidad de hacer algunas cosas porque sí, porque son buenas en sí mismas, sin esperar ningún resultado exitoso, sin esperar inmediatamente algo a cambio. Esto permite acoger al extranjero, aunque de momento no traiga un beneficio tangible», tal y como dice el Papa en Fratelli tutti. El Cuaderno MN que habitualmente publicamos en mayo estará dedicado monográficamente a la migración africana en España.

La pandemia nos obliga este año a desdoblar el XXXIII Encuentro África en dos momentos. El primero, en formato online, tendrá lugar el miércoles 3 de febrero –programa e inscripciones en p. 13–, y el segundo en mayo, esperamos que de forma presencial, en el que otorgaremos el Premio MUNDO -NEGRO a la Fraternidad 2020 a alguna persona y/o colectivo que se haya distinguido por su trabajo a favor de las personas migrantes, y en el que presentaremos el citado Cuaderno MN número 5.

Nuestro compromiso misionero se inspira, una vez más, en Fratelli tutti: «Las diferencias de color, religión, capacidades, lugar de nacimiento, lugar de residencia y tantas otras no pueden anteponerse o utilizarse para justificar los privilegios de unos sobre los derechos de todos. Por consiguiente, como comunidad estamos conminados a garantizar que cada persona viva con dignidad y tenga oportunidades adecuadas a su desarrollo integral».

¡Feliz Año Nuevo!

En la imagen superior, el grupo de 19 personas migrantes que llegaron a la comunidad de los misioneros combonianos en Granada en diciembre de 2017. Esta casa sería su hogar durante meses.

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