Sinodalidad

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EDITORIAL DE ENERO DE 2022


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Estrenamos el año dando portada a uno de esos temas que forman parte del ADN de MUNDO NEGRO porque sacan a la luz parte de la riqueza ignorada del continente africano: «Alfabetos made in África» (pp. 36-41). Frente a la extendida creencia de un continente monolíticamente ágrafo, el texto nos revela la existencia de una «larga tradición escrituaria que, en algunos lugares, ha llevado a sus habitantes a desarrollar alfabetos e ideogramas complejos». La variedad cultural e histórica de los pueblos de África continúa encerrada para muchos en prejuicios reduccionistas. Contribuir a desmontarlos seguirá siendo nuestro objetivo en 2022.

Sin embargo, no podemos caer en idealizaciones ilusorias porque la realidad es obstinada y este año el continente deberá afrontar enormes desafíos. El cambio climático seguirá ensañándose con África, donde Madagascar se ha convertido en el primer país del mundo que sufre una hambruna como consecuencia directa de factores climáticos devastadores. Además, siguen activos focos de inestabilidad y tensión cuya evolución es incierta (pp. 20-23) y la COVID-19 seguirá dando que hablar en el continente con la tasa más baja de vacunación, apenas un 7 % de media (pp. 8-9). No obstante, es incuestionable que los africanos y africanas no afrontarán estos y tantos otros desafíos como espectadores pasivos porque, afortunadamente, sus voces se escuchan cada vez con mayor fuerza.

Desde el punto de vista eclesial, el desafío viene de la sinodalidad. La mayor parte de las diócesis africanas han comenzado la fase diocesana en vistas a la preparación del Sínodo de la Sinodalidad, evento que culminará en octubre de 2023 con la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. La Iglesia del continente –como las del resto del mundo– está invitada a entrar en el camino de la sinodalidad propuesto por el papa Francisco, que viene a recordar algo esencial en la Iglesia: la dignidad común de todos sus miembros y su corresponsabilidad en la misión evangelizadora.

A pesar de los progresos realizados, las Iglesias africanas todavía son sospechosas de ser excesivamente clericales, patriarcales y jerárquicas, y el proceso sinodal puede ser enormemente purificador. Ciertamente, como recordaba a MUNDO NEGRO el cardenal arzobispo de Kinshasa, Fridolin Ambongo (ver MN 665, pp. 28-33), en el día a día «son los laicos los que llevan adelante la Iglesia», pero cabría preguntarse si esos mismos laicos, hombres y mujeres, tienen el mismo peso a la hora de decidir las orientaciones pastorales. Es posible que la manera de ejercer la autoridad en las Iglesias africanas tenga ahora una oportunidad para ajustarse a la propuesta sinodal de comunión, participación y misión que se apoya en la convicción de que en la Iglesia nadie es más que nadie. Solo los propios africanos y africanas pueden recorrer este camino, igual que lo están intentando las Iglesias americanas, que han reconocido tener en ocasiones un estilo autoritario y han iniciado un camino de conversión sinodal (pp. 16-17).

Finalmente, damos la bienvenida a dos nuevas voces africanas con las que se enriquecen nuestras páginas. El historiador marfileño Dagauh Komenan, que se incorpora a «Asuntos pendientes», y el P. Zoé Musaka, misionero comboniano congoleño que coordina desde este mes la sección «Vocación misionera».

Feliz año nuevo a todos nuestros lectores y lectoras.

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