VIH: la sentencia de muerte en el sur de Camerún

01/12/2016

Por María Martín / Zerca y Lejos

 

“El VIH se transmite sólo si la mujer está infectada, da diarrea y pierdes peso”. Son las palabras de dos hombres baka al ser preguntados por la enfermedad durante una formación sobre prevención del VIH. Un virus que para la población pigmea supone la muerte, muchas veces hecha realidad por falta de conocimiento y prevención. El Banco Mundial afirma que la prevalencia del virus entre personas adultas se ha multiplicado por dos desde 1990 a 2015: casi cinco de cada cien personas está infectada por el virus del VIH en Camerún. En 2015 murieron 33.000 personas por la enfermedad y 620.000 personas viven infectadas con el virus del VIH según datos de ONU SIDA.

La principal razón de que una persona infectada con VIH acabe muriendo de SIDA en Camerún radica en el desconocimiento ante el virus, su transmisión y tratamiento. Felicité Nyangono Zang es la enfermera responsable del dispensario de Djoum, una región vecina del Congo al suroeste de Camerún. Afirma que cuatro de cada diez personas que acuden al dispensario diariamente están infectadas por VIH, muchas de ellas mujeres embarazadas de los campamentos baka por hombres bantú. “La razón está en el desconocimiento de qué es el virus del VIH y cómo prevenirlo. Los bulus acuden a los campamentos y no saben prevenir el VIH porque no están formados”.

 

 

Dispensario de bengbis / Fotografía: Alma Migens

Dispensario de bengbis / Fotografía: Alma Migens

 

Martin Abssolo, coordinador de Salud de Zerca y Lejos en la región de Djoum y Minton, confirma que el número de casos entre las mujeres baka embarazadas ha aumentado con los matrimonios baka-bantú. “El problema del VIH es que no conocen métodos para prevenirlo. Los casos de VIH han aumentado entre los matrimonio Baka-Bantú ya que las mujeres aceptan tener relaciones sexuales a cambio de un mejor nivel de vida junto a un marido bantú”. La prevalencia de mujeres de entre 15 y 24 años infectadas por VIH en Camerún ha aumentado desde los años noventa hasta 2015 del 1,5% al 1,9% según el Banco Mundial.

Muchas de estas mujeres ni siquiera alcanzan la edad adulta, tal y como explica Joseph Aimé, enfermero del dispensario de Bengbis, al sur de Camerún. “Las mujeres muchas veces tienen 12, 13 ó 14 años y muchas de ellas tienen miedo al VIH porque no lo conocen”. ONU SIDA expone que en el último año 39.000 niños menores de 14 años viven con el virus del VIH en Camerún.

“Aquí el VIH es la muerte, como una vergüenza”, una frase que repiten Martin, Felicité y Joseph. Una vergüenza derivada del desconocimiento al virus y su tratamiento, una situación ante la que los responsables de salud de Zerca y Lejos responden con sensibilización y formación. “En Bengbis realizamos pruebas gratuitas a todo el mundo y preparamos a la persona para el diagnóstico según los síntomas que tenga. Le escuchas y le dices que no es el fin del mundo”, explica Joseph. En los últimos dos años, se han diagnosticado alrededor de 800 casos de VIH anuales en la región de Bengbis.

 

Fotografía María Martín

Fotografía María Martín

 

Al detectar un resultado positivo mediante la prueba rápida del VIH, las personas con VIH se derivan al hospital para poder suministrarles los medicamentos. Sin embargo, las personas con VIH rechazan acudir al hospital por miedo a que su enfermedad salga a la luz: “En el hospital no respetan el secreto profesional y por eso muchas personas no quieren acudir al hospital”. La población pigmea baka de la región de Djoum se encuentra muchas veces además sin tratamiento en los hospitales, tal y como explica Martin. “Hay discriminación en los centros de salud ya que los bantú anteponen los medicamentos a los enfermos de su etnia que a la población pigmea”.

Una vez es revelado el secreto profesional, el enfermo cae en riesgo de ser desplazado por su propio pueblo y familia, tal y como afirma Felicité. “La gente piensa que con el VIH se van a morir, las personas infectadas no son rechazadas pero sí desplazadas ya que la gente no quiere estar con una persona que se va a morir”.

 

Educar para sensibilizar sobre el VIH

Sin embargo, los responsables de salud de Zerca y Lejos en el sur de Camerún están de acuerdo en que la población comienza a tomar conciencia de la enfermedad: “La situación está cambiando un poco porque tienen la necesidad de conocerlo”. Desde hace dos años, la ONG realiza formaciones de sensibilización y prevención del virus a los hombres y mujeres de los pueblos pigmeos baka de la región sur así como test rápidos en los pacientes que acuden al dispensario y las diferentes campañas de salud. “La mujeres embarazadas de Djoum infectadas con el VIH reciben tratamiento gratuito y aquellas personas que rechazan la infección del virus son trasladadas directamente al hospital de Sangmelimá, una de las ciudades más próximas a Djoum”, explica Felicité.

Además, el Gobierno de Camerún ha decretado en el último año por ley que todas las personas que acuden al hospital deben ser testadas del test de VIH, una medida que entra dentro del objetivo del gobierno por erradicar la epidemia del SIDA en las ciudades para 2030 firmado en la Declaración de París.  Todas las personas infectadas por VIH reciben tratamientos retrovirales gratuitos gracias al Programa del Fondo Mundial. Sin embargo, antes de acceder a este tratamiento deben costearse un dosier médico, de alrededor de 3 euros.

La falta de acceso a los medicamentos ha llevado a la Asociación de Pueblos Autóctonos de las Selvas de Camerún  – Gbabandi – a presentar entre diversas propuestas dirigidas al gobierno local el “Acceso gratuito a los medicamentos de las enfermedades más extendidas”. Un objetivo que tiene como fin erradicar una de las amenazas de muerte más extendidas entre la población camerunesa y sentencia de muerte para una gran parte de la población pigmea baka del sur de Camerún.

 

 

Fotografía de María Martín.

Fotografía de María Martín.