Marta K. Koome

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Jueza, Kenia



Para obtener su actual trabajo, Marta K. Koome tuvo que pasar un proceso de selección televisado en todo el país. Las cuatro horas de entrevista fueron la comidilla de los kenianos. «Esta mujer es un soplo de aire fresco», dijeron algunos de los que la vieron.

El interés ciudadano estaba justificado. Koome optaba a la presidencia del Tribunal Supremo. El proceso terminó bien para ella y el 21 de mayo de 2021 se convirtió en la primera mujer en la cúspide del Poder Judicial del país. Había roto otro techo de cristal. En un perfil elaborado por la BBC aparecían unas declaraciones suyas que refrendaban el logro: «Venimos de un pasado donde no se reconocían las habilidades y capacidades de las mujeres, lo que les impedía perseguir sus sueños».

Koome alcanzó el puesto en tiempos difíciles. La multiplicación de los casos de corrupción, algunos de ellos vinculados al Poder Judicial, explicaba la aparición de un neologismo, jurispesa, que mezcla los términos ‘jurisprudencia’ y ‘pesa’ (‘dinero’, en suajili). La presidenta del Supremo respondió a aquel runrún a través de los medios de comunicación. La jurista, que no era ajena al descrédito que genera la corrupción, pidió que la gente se animara a denunciar los casos ante las autoridades. E hizo algo más. Se puso como ejemplo: «En los 22 años que llevo como jueza, nadie se ha acercado jamás para sobornarme. Los haría arrestar». Koome  puso su imagen como escudo en plena crisis reputacional de la Justicia.

Nacida el 3 de junio de 1960 en Kithui en el seno de una familia polígama, no se olvida de sus orígenes –«Soy una campesina en el sentido más estricto de la palabra. Éramos 18 hijos de dos madres»– ni de sus referentes –«Mi madre fue mi inspiración y mi apoyo»–. Licenciada en Derecho por la Universidad de Nairobi en 1986, comenzó a trabajar en un bufete y abrió su propio despacho en 1993. En aquellos años participó en la campaña que convirtió a Kenia en un sistema multipartidista y representó a presos políticos encarcelados durante la presidencia de Daniel Arap Moi. Más tarde participó en la redacción de la Carta de Derechos de la Constitución de 2010, que reconocía derechos y libertades a las mujeres: «No podían ejercer plenamente la ciudadanía porque prevalecían prácticas consuetudinarias. Hemos avanzado mucho», reconoció más tarde. 

Este compromiso, que le ha valido el reconocimiento de diversas organizaciones nacionales e internacionales, explica su opción por el Derecho, como recordaba en el portal Judiciary: «Sentí la necesidad de dedicarme a una carrera que me permitiera proteger los derechos y el bienestar de las personas vulnerables de la sociedad».

Después de aquel proceso de selección televisado con el que alcanzó la presidencia del Supremo, en una entrevista a la BBC recordaba a quien quisiera escucharla: «Sé quién soy, sé lo que he hecho y lo que voy a hacer». El tiempo y los hechos le darán o le quitarán la razón.   


Ilustración: Tina Ramos Ekongo




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