Más allá de la tecnología

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Por Chinsisi Moyo, periodista



Se está produciendo una revolución silenciosa en las aulas de Malaui. El programa BEFIT, que pretende «sentar las bases de la educación a través de la innovación y la tecnología», según indica el desarrollo de su sigla, está cambiando la forma en que se enseña a los alumnos en las escuelas primarias públicas. A través de clases digitales, la iniciativa está potenciando la alfabetización y la aritmética, al tiempo que abre las puertas a que los estudiantes con necesidades especiales participen y prosperen junto a sus compañeros.

Son las 9 de la mañana en la Escuela Primaria Linthipe y las clases del BEFIT están a punto de comenzar. Antes de entrar en la clase, se respeta una regla de oro en todos los centros donde se aplica el programa: la higiene es lo primero. Los alumnos hacen fila para lavarse las manos con jabón y dejan los zapatos fuera. Dentro, el aprendizaje está adquiriendo una nueva dimensión.

Liness William, una alumna con necesidades especiales de 4º de Primaria, ahora participa activamente en las clases gracias al BEFIT. Antes le costaba mucho seguir el ritmo, pero hoy es capaz de leer y escribir textos sencillos e interactuar con confianza con sus compañeros. Su progreso es una de las muchas historias de éxito que están surgiendo gracias a esta iniciativa. El director del centro, Newton Chafukira, afirma que esta transformación es el resultado de esfuerzos deliberados para garantizar que ningún alumno se quede atrás. Dania Phiri es alumna de la Escuela Primaria St. Joseph de Kasungu. Dice que es la primera vez que utiliza una tableta para aprender, un avance que ha hecho que las clases sean más atractivas y fáciles de entender. 

El éxito del BEFIT no se debe solo a la tecnología y al personal educativo. Las comunidades también están desempeñando un papel activo en el apoyo a los profesores. Chikondi Ndalama vive en Dedza, en la región central del país. Afirma que su interés por el programa creció tras observar mejoras significativas en las habilidades de lectura y escritura de sus hijos desde muy temprano. Una historia similar se vive en la escuela primaria de Chitiwiri, en el distrito de Salima, donde la educación se ha convertido en una responsabilidad compartida. El presidente del comité escolar, Patrick Batiyoni, explica que los miembros de la comunidad ayudan a los profesores durante las clases, sobre todo a la hora de enseñar a los alumnos a utilizar los dispositivos.

Las autoridades educativas afirman que el programa está dando resultados cuantificables. La responsable principal de Educación de ­Lilongüe Rural Oeste, Faida Yonamu, señala que el BEFIT no solo ha mejorado las habilidades de lectura, escritura y aritmética, sino que también ha contribuido a aumentar la matriculación escolar y la permanencia de los alumnos en el centro. 

El programa, que está siendo implementado por el Ministerio de Educación, está dirigido a alumnos de primero a cuarto de Primaria y se centra en reforzar las competencias básicas mediante el aprendizaje con dispositivos electrónicos [ver pp. 36-41]. Hasta la fecha se han distribuido 166 000 tabletas y accesorios relacionados entre la red pública de escuelas primarias de Malaui, lo que ha beneficiado a casi 690 000 alumnos. 

A pesar del éxito, siguen existiendo retos. La elevada ratio de alumnos por profesor provoca el hacinamiento en las aulas, lo que supone una carga tanto para los profesores como para los recursos. El Ministerio de Educación reconoce este hándicap. Su portavoz, Lily Kampani, afirma que se están realizando esfuerzos para subsanar las deficiencias del programa. Añade que, a largo plazo, el Ministerio tiene previsto adaptar las tabletas del BEFIT para que se ajusten mejor a los alumnos con diversas necesidades especiales.   



Fotografía: Boniface Gbama



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