
Publicado por Chema Caballero en |
Como es habitual en estos casos, Pa Yakubu fue elegido por los ancestros para suceder a su padre y mantener vivo un quehacer que la familia lleva desempeñando desde el principio de los tiempos. Al menos, eso es lo que él asegura.
Sentado sobre una piel de vaca, escucha las dolencias que le relatan los que acuden a él. Es el herborista o médico tradicional de la zona. No tiene prisa. Con voz pausada pregunta al enfermo. Otras veces emite un sonido de asentimiento que invita a seguir narrando, a profundizar en las causas de la dolencia. Pa Yakubu afirma que hay enfermedades que la medicina occidental no puede curar porque están originadas por algún espíritu o mal de ojo. Por eso necesita saber los detalles de la vida del paciente.

Cuando queda satisfecho con los datos ofrecidos, consulta a antepasados y espíritus, que le sugieren el diagnóstico adecuado. Entonces, echando mano de su sabiduría, ordena los sacrificios necesarios para aplacar a los espíritus o eliminar el sortilegio. Y prepara las hierbas necesarias que el cliente deberá tomar para sanar. Pa Yakubu dice conocer todas las hierbas, plantas y raíces necesarias para curar a los que acuden a él. Su padre fue su maestro, como ahora él lo es de sus hijos. A su muerte, los ancestros decidirán cuál de todos ellos será su sucesor.
Sobre su piel de vaca despliega algunos de sus preparados y explica qué curan: malaria, diarreas, parásitos, enfermedades de la piel… Toda una farmacia tradicional.
Alentado por sus hijos, Pa Yakubu ha comenzado una nueva actividad comercial en los últimos años, que parece reportarle buenos ingresos. Su pueblo se encuentra junto al Parque Nacional Mole, en el norte de Ghana, un santuario de elefantes –especialmente–, antílopes y monos. Se acerca a turistas y estudiosos de la fauna y la flora que acuden hasta allí y con la ayuda de uno de sus hijos, que traduce al inglés, expone sus remedios y declara sus propiedades.
Salifu, el hijo mayor, explica que los extranjeros se sienten muy atraídos por esta medicina natural. Remedios contra el catarro o los dolores de cabeza son muy solicitados. Al igual que las pomadas para los dolores de espalda y articulaciones. La mujer de Salifu aprovecha también estas exhibiciones para ofrecer su manteca de karité.
Pero el producto estrella, el que turistas y científicos más demandan, según Salifu, es la viagra tradicional que su padre prepara. Una mezcla de raíces y plantas machacadas en el mortero hasta convertirla en un polvo fino. Luego basta hervir una cucharada de café del polvo en una taza de agua y dejarla enfriar un poco. Se bebe tibia y sus efectos son inmediatos, asegura.
Toda la familia participa en la elaboración, porque ahora tienen que preparar grandes dosis. Los hijos van a la selva a buscar los ingredientes, el padre hace la mezcla y las mujeres la muelen en los morteros. Nuevo negocio que mejora los ingresos familiares.