El cambio climático se ceba en los más pobres 

Por: Chema Caballero - 02/12/2015

El cambio climático amenaza, principalmente, a los más pobres de la tierra. Si no se toman medidas urgentes puede empujar a otros 100 millones de personas, principalmente en África subsahariana y en el sur de Asia, a la pobreza en los próximos 15 años. Es decir, antes de 2030.

Esta afirmación aparece en un nuevo informe del Banco Mundial (BM), titulado: “Shock waves: Managing the Impacts of Climate Change on Poverty”. Este estudio se diferencia de otros realizados por la misma entidad u otras organizaciones por poner el punto de mira en el impacto que el cambio climático puede tener sobre la pobreza a nivel de hogares, en lugar de a nivel de las economías nacionales, como se venía haciendo hasta ahora.

Según el mismo, el cambio climático es una clara amenaza al primero y más fundamental de los Objetivo de Desarrollo Sostenible: erradicar la pobreza. Las personas y los países pobres están expuestos y son más vulnerables a todo tipo de desastres, los cuales proliferan como consecuencia directa del cambio climático. Estos pueden presentarse en diversas formas como pueden ser las catástrofes naturales que destruyen los bienes y los medios de subsistencia; las enfermedades y plagas relacionadas con el agua que se hacen más frecuentes durante las olas de calor; las inundaciones o las sequías; la reducción de las cosechas como consecuencia de la escasez de lluvias; o la subida del precio de los alimentos que acompaña a estos fenómenos climáticos extremos, entre otras muchas.

Estos desastres, consecuencia inmediata del cambio climático, también afectan grandemente a personas que no entran en la categoría de pobres extremos pero que permanecen vulnerables, por vivir justo en el límite por encima de ella, y pueden caer en la pobreza, por ejemplo cuando una riada o una inundación destruye sus empresas, una sequía diezma sus ganados o un niño se enferma por causa del agua envenenada. Tales acontecimientos pueden borrar décadas de duro trabajo, ahorro y acumulación de bienes y dejar a las personas con consecuencias irreversibles para sus vidas y su salud. Los cambios en las condiciones climáticas causadas por el aumento de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera puede empeorar estos efectos y afectar, consecuentemente, a la lucha por la reducción de la pobreza.

Por tanto, concluye el informe, acabar con la pobreza no será  posible si el cambio climático y sus efectos sobre las personas no se contabilizan y gestionan conjuntamente con las políticas de desarrollo y de reducción de la pobreza. De igual modo, el clima no podrá estabilizarse sin reconocer que el fin de la pobreza es una prioridad absoluta.

En la actualidad, el calentamiento global ya está provocando subidas de precios agrícolas, aumentando los riesgos de catástrofes naturales tales como olas de calor, sequías o inundaciones y exacerbando los problemas de salud pública que afectan de manera muy considerable a los ciudadanos del continente africano, indica el estudio. Sin la adopción inmediata de políticas de mitigación, adaptación y reducción de emisiones, advierte el Banco Mundial, el aumento de los gases de efecto invernadero y las temperaturas continuarán provocando estragos en las poblaciones vulnerables hundiéndolas más y más en la pobreza.

Según las estimaciones más recientes del BM, el número de personas que viven en extrema pobreza en el mundo es de 702 millones, lo que equivale al 9.6 % de la población mundial.

El pasado mes de mayo, el Banco Africano de Desarrollo (BAD), en un informe titulado “Eliminating Extreme Poverty in Africa: Trends, Policies and the Role of International Organizations”, admitía que pese a los avances conseguidos, en África subsahariana el 48 % de la población vive en condiciones de pobreza extrema o en situaciones de vulnerabilidad a penas por encima de ella que en cualquier momento pueden revertirse y provocar la vuelta al nivel más bajo. Estas son las personas que están siendo más afectadas por el cambio climático en el continente.

Un ejemplo sacado del informe del BM: para el año 2030, las pérdidas de rendimiento de los cultivos podría significar que el precio de los alimentos sería un promedio de un 12 % más alto en África subsahariana. Por tanto, la tensión en los hogares pobres, que normalmente gastan hasta un 60 % de sus ingresos en alimentos, podría ser muy fuerte.

Para combatir estos devastadores efectos, el informe recomienda que se aplique una combinación de medidas entre las que destacan la elaboración de planes de desarrollo que incluyan información sobre el cambio climático y sus efectos, que contemplen intervenciones urgentes a corto plazo y prevean políticas de mitigación a favor de los pobres para limitar los impactos a largo plazo del camino climático en ellos y crear un entorno que permita la erradicación sostenible de la pobreza.

Otras recomendaciones más especificas del mismo pasan por la mejora de los sistemas de salud y el acceso a los mismos, la ayuda a los hogares para acceder a instrumentos financieros que les permitan enfrentarse a los riesgos que afrontan y proporcionar protección social para ayudar a los pobres que se ven afectados por los desastres medioambientales y sus consecuencias económicas. Estos tres puntos se encuentran en un estado muy incipiente en la mayoría de los países de África subsahariana, por los que los gobiernos de la región deben emplearse a fondo si quieren salvar a sus ciudadanos de los estragos del cambio climático.

No cabe duda de que el aspecto más importante de este informe es que demuestra que la lucha contra la pobreza y contra el cambio climático no se pueden lleva a cabo aisladamente, los objetivos de las dos se conseguirán más fácilmente si se trabajan conjuntamente.

Por eso mismo, el informe del Banco Mundial impone una fuerte presión sobre los líderes mundiales concentrados en París para asistir a la Cumbre del Cambio Climático, CPO21, y muy en especial sobre los de los países africanos, donde se concentran los grupos de población más pobres y vulnerables, para conseguir un acuerdo global que de un vez por todas revierta los efectos negativos que el cambio climático está produciendo y las catástrofes que provoca para la mayoría de la población del planeta.