¿Quién es responsable de esta hambruna?

  Chema Caballero      Por Chema Caballero

 

Millones de personas se encuentran al borde la hambruna en el Cuerno de África. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha hecho un llamado urgente para dar respuesta a la catástrofe que se avecina debido a la sequía extrema que sufre la región.

Este año no han llegado las lluvias que tanto se ansiaban entre octubre y diciembre, lo que ha supuesto la puntilla final para la crítica situación que se vive en la zona desde hace algunos años. Como consecuencia de este fenómeno, más de 17 millones de personas están ante las puertas de una crisis y emergencia en los países que integran el Intergovernmental Authority on Development (IGAD), un bloque comercial que incluye a países del Cuerno de África, el Valle del Nilo y de la región de los Grandes Lagos: Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Uganda y Yibuti, según estima la FAO. Todos ellos estarían afectados por la sequía. Sin embargo, esta se está manifestando especialmente aguda en Somalia, noreste de Kenia, sureste y región de Afar en Etiopía, Sudán del Sur y la región de Darfur en Sudán.

Hace un año comentábamos en estas páginas las desastrosas consecuencias que el fenómeno meteorológico conocido como El Niño estaba teniendo en varias partes de África. Muchas regiones no se han recuperado todavía de aquella catástrofe y su situación ha seguido empeorando. Las continuas sequías han producido cosechas fallidas consecutivas, brotes de enfermedades, deterioro del agua y de los pastos, y muerte de animales.

Como resultado de todo esto, ahora mismo, cerca de 12 millones de personas en Somalia, Etiopía y Kenia necesitan ayuda para comer. Las familias no pueden acceder a alimentos que les permitan tener una dieta equilibrada debido a la falta de cereales y la escasez de semillas, además de la baja producción de carne y leche, ya que el ganado también se ve muy afectado por la sequía. Lo poco que queda es prácticamente inaccesible a la mayoría de la población por la constante escalada de los precios.

La falta de alimentos y los problemas de malnutrición también empiezan a notarse en muchas partes de Sudán del Sur, la zona occidental de Darfur, en Sudán, y la región de Karamoja, en Uganda.

Hasta abril no se esperan nuevas lluvias en la zona, si estas llegan a tiempo, la primera cosecha se podría recoger en julio. Mientras, los graneros se han vaciado.

La FAO advierte de que si la respuesta no es rápida y suficiente para cubrir las necesidades de todas estas personas, las consecuencias a nivel humano serán devastadoras, similares a las de la hambruna de 2011, que ya fue etiquetada como la peor en 60 años. En aquella ocasión, solo en Somalia, unas 260.000 personas murieron y cientos de personas se vieron obligadas a desplazarse y buscar refugio en países vecinos.

Como suele suceder en toda catástrofe, la inseguridad y las crisis económicas afectan principalmente a las personas más vulnerables.

En el caso de Somalia, los técnicos dicen que la actual sequía se remonta a 2015, cuando El Niño empezó ha dejar sentir sus efectos sobre el país. Todas sus regiones están afectadas, pero son las del noreste las que se llevan la peor parte: Puntland y Somaliland. En las zonas de Bay, Bakool y Gedo, la calidad de los pastos se viene deteriorando prácticamente a diario desde noviembre. Solo en enero se detectaron 2.236 casos de cólera y desde entonces estos se han disparado debido a la escasez de agua.

A las causas naturales, en Somalia hay que añadir la situación de conflicto que vive el país. El grupo terrorista Al-Shabaab ocupa grandes extensiones de territorio, que coinciden justo con aquellas regiones que están más afectadas por la sequía: Gedo, Bay y Bakool, y controla muchas de sus carreteras y ciudades.

Durante todo el año 2016 hubo continuos enfrentamientos entre este grupo terrorista y la Misión de la Unión Africana para Somalia (AMISOM), circunstancia que ha impedido el acceso de la ayuda humanitaria a la zona. Debido a esto la mayoría de las ONG que operaban en estás áreas han reducido sus operaciones.

Al-Shabaab y otros combatientes han establecido puestos de control que impiden el paso de la ayuda humanitaria en muchas carreteras, incluyendo una de las más importantes, la que une Mogadiscio con Baidoa y Doolow, cobrando hasta 4.000 dólares a los convoyes de las agencias humanitarias y ONG por pasar, lo que, evidentemente, evita que llegue la ayuda a los más necesitados.

En otras zonas, el acceso a los pueblos y aldeas depende de las negociaciones que se lleven a cabo con el grupo que las controle en el momento, Al-Shabaab o las fuerzas de seguridad somalíes, ya que la alternancia de estos se sucede continuamente. Muchas veces el permiso para llegar hasta estas zonas es utilizado con intereses políticos por unos y otros.

Todos estos factores han llevado a que en este momento, más de cinco millones de somalíes no tengan lo necesario para comer.

Existen, además otros factores, a tener en cuenta.

En su libro Development as Freedom, el Premio Nobel de economía Amartya Sen explica claramente la relación existente entre democracia y hambre. Sen afirma que en las democracias no hay hambrunas, solo en los sistemas autoritarios o en conflicto. El hambre suele suceder en aquellos lugares donde las víctimas son oprimidas por dictadores, o están a merced de los grupos armados que se comportan como tales.

Un estudio de Stephen Devereux sobre las hambrunas del siglo XX llega a conclusiones parecidas, estas se deben a la sinergia entre sequías y crisis políticas (conflictos o dictaduras).

También en el ya clásico libro de Alexander De Waal, Evil Days: Thirty Years of War and Famine in Ethiopia, se afirma que más de la mitad de la mortalidad sufrida en el país se debe a los abusos de derechos humanos que causaron que las hambrunas llegaran antes, golpearan más fuerte y se extendieran por más tiempo de lo que debieran.

El otro factor a tener en cuenta, al hablar de estas sequías, es la incidencia de la mano del hombre. Si hacemos caso a lo que la American Meteorological Society publicaba el pasado mes de diciembre, situaciones como las que se viven en la actualidad en el Cuerno de África se van a convertir en algo habitual a medida que el cambio climático se vaya acentuando. Esta institución defiende que los efectos de un fenómeno meteorológico, como es El Niño, serán cada vez serán más catastróficos.

El Niño sucede cada cierto tiempo debido a que aparece una porción de agua caliente en el Océano Pacífico, lo que lleva a fluctuaciones del tiempo, incluyendo largos periodos de sequía fuera de tiempo. A medida que la temperatura del mar sube debido al calentamiento global, El Niño, y sus efectos, se harán cada vez más frecuentes.

Podemos concluir que es la mano del hombre la responsable de la situación a la que se enfrentan millones de personas en el cuerno de África y solo la mano del hombre puede poner fin a esta catástrofe, pero para ello hace falta mucha voluntad política, que en este momento no existe. Los que están en riesgo de morir son personas que no cuentan.

 

Foto: Naciones Unidas