Por Alfonso Armada. «A menudo da la impresión de que lo que ha querido escribir Giner es el guion de una película. El trazo de los personajes es burdo. La trama avanza a trompicones, sin que la verosimilitud importe».
Por Alfonso Armada. «Construida con solvencia, la novela muestra el hambre con todos los recursos de la lengua. Y cuando refiere episodios eróticos, sin metáforas pudorosas, con sensualidad, sin insufrible lirismo. La autora no juzga a sus personajes».
Por Alfonso Armada. «Son innumerables los hallazgos que atesora sobre la negritud, pero me limitaré a ofrecer un mapa de las rutas que explora. Escrito por alguien que sufrió el racismo –vio morir de difteria a su hijo porque ningún médico blanco quiso atenderlo–, no destila resentimiento, sino clarividencia».