Por Mons. Miguel A. Sebastián.
Después de un tiempo de vacaciones con controles médicos incluidos, volví a mi diócesis de Sarh, en el sur de Chad. Tenía ganas de regresar, pues había estado casi dos meses fuera.
Por Hna. Sonia de Jesús García.
Una de las mayores alegrías de la misión es constatar el bien que se hace a las personas. Lo compruebo día a día en las actividades que llevamos adelante las cuatro combonianas de la comunidad de Kaande, en la diócesis zambiana de Mongu.
Por P. Juan Sánchez Arenas.
Intentamos hacer realidad una Iglesia que sale al encuentro de la gente. Como misioneros combonianos animamos a los laicos a asumir sus responsabilidades porque sabemos que su respuesta garantiza el futuro de la Iglesia.
Por Javier Fariñas Martín.
Los tiempos de Dios son, desde luego, otros. El caso de la hermana Inma Jiménez, religiosa adoratriz en la comunidad de Assomada (Cabo Verde) es un buen ejemplo de ello.
Por Gonzalo Vitón.
Regina Casado, misionera leonesa de 85 años de edad, lleva más de 50 en África. En 1968 llegó a Camerún y 24 años más tarde aterrizó en Senegal, donde continúa. Nos encontramos con ella a su paso por Madrid.
Por Javier Fariñas Martín.
La historia imprime carácter. Ribeira Bote, una de las eternas periferias de Mindelo, puede ser un ejemplo. En 1934, el barrio, liderado por el Capitán Ambrósio, se levantó contra el hambre. Hoy, desde el Espaço Jovem se rebelan contra la falta de oportunidades para la juventud.
Por Enrique Bayo.
La antena camerunesa de la organización internacional Red África-Europa Fe y Justicia (AEFJN, por sus siglas en inglés) fue fundada en 2010 por varias congregaciones misioneras con el objetivo de promover la justicia y defender la dignidad humana a la luz de la Palabra de Dios.
Por Javier Fariñas Martín. La isla de Sal es un paraíso. En Mindelo la música te apabulla. El cosmopolitismo de Praia te integra. Pero hay más. Está el drama callado de muchas mujeres, no solo caboverdianas, que sufren diferentes tipos de violencia. Para hacer frente a este reto, las Religiosas Adoratrices llegaron al archipiélago en 2009.