En Lira, los catequistas necesitan una formación adecuada, como la que reciben en el Centro San Juan Bosco. MUNDO NEGRO quiere apoyarlos a través de la solidaridad de sus lectores.
Por Gonzalo Vitón. «Allí le conocí, en Guatemala, hace más de 20 años, convirtiéndose en una de esas personas que te marcan desde el inicio. De hablar pausado y tranquilo, recibe los desafíos y regalos de la vida siempre con buen humor y una sonrisa».
Por Javier Fariñas Martín. Con 80 años, Pilar Justo, misionera comboniana natural de la provincia de Zamora (Torres del Carrizal, 1944), demuestra que, al menos en su caso, la llamada no fue un proceso lineal. «¿Que cómo empezó mi vocación misionera? Pues fue como intermitente».
Por Enrique Bayo. La Familia Vicenciana lleva adelante en Lobito diferentes proyectos e iniciativas escolares, sanitarias, formativas y caritativas que están suministrando vida a miles de personas en los barrios más marginales de esta ciudad costera de Angola. MUNDO NEGRO ha sido testigo.
Por Javier Sánchez Salcedo. Nos encontramos una mañana de julio en Entrevías, ahora su barrio, en la parroquia de San Francisco de Paula. Llego y está hablando por el móvil en una lengua que no reconozco. «Hola, Javier. Hablaba con Benín».
Por Combojoven. Combojoven es el grupo juvenil misionero que animamos desde la Familia Comboniana en España. Además de compartir momentos de reflexión y de oración, cada año vivimos juntos la Pascua y organizamos una experiencia misionera para que puedan tocar con las manos y sentir con el corazón la realidad de la Misión.
Mensaje del Santo Padre: «Para la Jornada Mundial de las Misiones de este año he elegido el tema de la parábola evangélica del banquete nupcial. Después de que los invitados rechazaron la invitación, el rey, protagonista del relato, dice a sus siervos: "Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren"».
Por Hna. María del Amor Más Puche. «En torno a la misión y algunas de las aldeas cercanas tenemos tres campos de refugiados en los que malvive mucha gente. Cada campo tiene capacidad para unas 300 familias, compuestas por 13 o 14 miembros como media. La situación allí es horrorosa: no hay comida ni agua».