Por Alfonso Armada. La admiración que siento por Leila Slimani solo puede acentuarse gracias a libros como El país de los otros. Nacida en Rabat en 1981, de padre marroquí y madre franco-argelina, comparte tantos rasgos con la protagonista de esta extraordinaria novela que parece una autobiografía.
Por Alfonso Armada. Isabel Figueiredo ha escrito un libro perdurable: por verdadero, por agridulce, por emocionante, porque no se engaña ni engaña, y porque sirve para derogar la falacia de que hay colonialismos buenos, paternalismo aceptable y racismo explicable.
Por Alfonso Armada. Ruanda es un imán tan irresistible como atroz para quienes llevan África en el corazón. Por el espanto, por las preguntas que suscita y por el todavía controvertido relato de lo que ocurrió. El escritor franco-israelí Yoan Smadja también se dejó atrapar por ese campo magnético envenenado.
Por Alfonso Armada. Luis Fernando se esmera en crear un espacio sin aduanas entre realidad y sueño, entre quienes viven y mueren, y atraviesan un espejo –invento que tardará en llegar a la geografía de esta novela, aunque poseían charcos y ríos, lo que no deja de ser un contrasentido: dice el autor que tardarán siglos en conocer fenómenos tan preciosos para la literatura y los sueños como la lluvia–.
Por Gonzalo Gómez. Que se escuchen otras voces, que se conozcan otros mundos, que tengamos la oportunidad de meternos en otros zapatos… Más o menos eso pretende la colección Libros del Baobab.
Por Alfonso Armada. "Si alguien se pregunta para qué sirven las novelas –aparte de para desmentir que las pantallas son la realidad–, además de para entretenernos entre la adolescencia y la muerte, aquí tiene una respuesta: para saber en qué mundo vivimos".