junio 30, 2016
Por Javier Fariñas Martín
Mi primer y único brote numismático tuvo lugar en los tiempos de la infancia. Los billetes que más me gustaban eran aquellos en los que aparecían Clarín, Rosalía de Castro, Pérez Galdós y Juan Ramón Jiménez. Fue, en realidad, un brote numismático (por el atractivo que ejercían sobre mí los diseños de aquellas monedas impresas) y corporativista (por aquello de que los que aparecían eran maestros de la escritura, cada uno en su género) a partes iguales. Desde que el euro llegó a nuestras vidas no he prestado especial atención al diseño o color del papel moneda más allá de distinguir uno de otro para pagar la cesta de la compra.






