Por Gonzalo Gómez Una novela, un ensayo biográfico y político, un libro de historia y uno de cuentos. Una variada selección de libros que entran en nuestra biblioteca y que compartimos como si las propuestas de lecturas no sobrasen.
Por Alfonso Armada. Arranca este peculiar libro de Ricardo Martínez Llorca (Salamanca, 1966) asegurando que la memoria lo es todo para él, una frase que muchos suscribiríamos sin darnos cuenta cabal de las consecuencias.
Por Gonzalo Gómez. ¿Es fácil encontrar la obra de los nobel de literatura Wole Soyinka y Abdulrazak Gurnah? ¿Y los libros de Chimamanda Ngozi Adichie o de Wa Thiong’o? Un recorrido por más de una decena de librerías de la capital en busca de letras africanas.
Por Carla Fibla García-Sala. Cuatro ensayos para tener el imprescindible contexto cuando nos llegan titulares sobre el continente africano. Dos centrados en el norte para comprender las dificultades de instaurar regímenes democráticos, otro dedicado a Malí y el cuarto analiza la situación de los derechos humanos, reivindicando la filosofía Ubuntu, tan lejana a las imposiciones occidentales.
Por Gonzalo Gómez Dos novelas y dos ensayos. Cuatro variadas propuestas para abordar en Navidad o en cualquier momento del año. Libros que nos acercan a las profundidades de Malí, la política de Zimbabue, la historia de Somalia o a las dinámicas poscoloniales en África.
Por Alfonso Armada. La obra de la especialista en el África saharo-saheliana de los siglos XIX y XX es imprescindible para conocer de dónde vienen conflictos contemporáneos en esa región y para desmontar la ideología que subyace tras el derecho a someter gracias a la supremacía militar y política.
Por Alfonso Armada. Este ensayo, publicado tras una investigación exhaustiva y decenas de entrevistas con buena parte de los actores de un drama del que apenas escuchamos el eco de los disparos, es un mapa que habla. Centrado en Malí, las ondas sonoras y sangrientas desbordan sus lindes.
Por Alfonso Armada. Han sido cuatro días de gozo y sufrimiento, de leer sin poder dejar de hacerlo. Esta es una de las virtudes de la literatura que hace honor a su prodigiosa historia y que con su arado de tinta en la huerta cerebral corrige nuestra visión del mundo.