Por Carla Fibla García-Sala. Alemania ha tardado más de un siglo en reconocer que cometió un genocidio en Namibia al aniquilar al 80 % de la población herero y al 50 % de los namas entre 1904 y 1907.
Por Carla Fibla García-Sala. Es una visita turística e histórica que atrae tanto a los que no nacieron en Sudáfrica como a su diversa población autóctona. La diferencia es que para los que su pasado está ligado al lugar, la lucha por un país justo y democrático continúa.
Por Javier Fariñas Martín. Seminarista en la Ruanda del genocidio (1994), el joven Gaétan Kabasha tuvo que huir de su país y rehacer su vida en los campos de refugiados de RDC. Con la vocación sacerdotal a cuestas, emprendió un camino para terminar siendo ordenado sacerdote en España.
Por Javier Sánchez Salcedo. En su libro 'Qué hace un negro como tú en un sitio como este', dirigido especialmente a la juventud, Moha Gerehou explica el racismo en la España de las últimas décadas a través de su historia personal.
Ghana conserva los vestigios de un pasado en el que este territorio era uno de los principales puntos de extracción de esclavos del continente. Más de cuatro siglos después del inicio del comercio transatlántico de cautivos, el país invita a sus descendientes a recorrer la ruta que sus ancestros hicieron al ser arrancados de sus tierras a través de la iniciativa Beyond the return.
Por Kike Gómez. Los niños africanos nacen soñando con ser grandes futbolistas en los mejores equipos de las principales ligas europeas. Mientras que solo un puñado logra ese sueño, la gran mayoría ni siquiera llega a acariciarlo.
Por Carla Fibla García-Sala. Las crisis bilaterales entre España y Marruecos son cíclicas y se basan en temas recurrentes, como Sahara Occidental. Tampoco es nuevo el uso de vidas humanas para ejercer presión, pero esta vez la moneda de cambio ha sido la desesperación y pobreza de menores marroquíes.
Por Carlos Micó. En los últimos años asistimos al resurgimiento de las reivindicaciones sociales y políticas de africanos y afrodescendientes. Sin embargo, no es este el único escenario en el que se juega la dignidad del continente y de sus ciudadanos.
Por Carla Fibla García-Sala. Angustia, miedo, frustración e indignación son algunos de los sentimientos experimentados en las islas Canarias durante los últimos meses. La mezcla de una mala gestión, falta de información y voluntad política, junto con los efectos económicos de la pandemia, fueron la bomba que terminó estallando en una tierra con tradición acogedora.