octubre 9, 2015
Por Gerardo González Calvo
Las cifras son escalofriantes: en los últimos quince años más de 23.000 personas han muerto en su intento de llegar a Europa, en su mayoría desde las costas africanas. Lo han conseguido un millón doscientas mil personas. Hay otro dato estremecedor: en los últimos cinco años solo en la ruta del Mediterráneo hacia las costas españolas, los emigrantes han pagado 1.200 millones de euros; se calcula que desde el año 2000 los traficantes se han embolsado unos 16.000 millones de euros. Dicho de una manera cruel: la emigración es para ellos un negocio redondo y, además, libre de impuestos.
Las cifras son escalofriantes: en los últimos quince años más de 23.000 personas han muerto en su intento de llegar a Europa, en su mayoría desde las costas africanas. Lo han conseguido un millón doscientas mil personas. Hay otro dato estremecedor: en los últimos cinco años solo en la ruta del Mediterráneo hacia las costas españolas, los emigrantes han pagado 1.200 millones de euros; se calcula que desde el año 2000 los traficantes se han embolsado unos 16.000 millones de euros. Dicho de una manera cruel: la emigración es para ellos un negocio redondo y, además, libre de impuestos.

